12 nov. 2013

“MAR DEL PLATA”, EL DEBUT DE IONATHAN KLAJMAN Y SEBATIAN DIETSCH, EN EL LARGOMETRAJE

Los directores debutantes Ionathan Klajman y Sebastián Dietsch proponen en “Mar del Plata” una historia acerca de dos amigos su impensado viaje a la costa y su reencuentro con el pasado, en tono de comedia. Joaquin y David, dos amigos, viajan a Mar del Plata al mismo tiempo que Elena y Lautaro, marido y mujer; Lautaro es un escritor exitoso y acaba de lanzar una novela; Elena, su esposa, fue novia de Joaquín, al que abandonó. El destino los cruza, y lo que pintaba maravilloso, termina siendo… la vida.
Los directores saben cómo resolver una historia sencilla, un ejercicio para seis personajes, con talento, prolijidad, recursos técnicos que superan la media de corrección y una especial atención por diálogos precisos y agudos para criaturas graciosas, y patéticas, con un casting perfecto. La selección de los cineastas amigos dejó frente a cámaras actores que crecen, como Panlo Pérez, Gabriel Zayat, Lorena Damonte, Pablo Caramelo, Daniela Nirenberg y Cecilia Echagüe. Ionathan Klajman nació en Israel y Sebastián Dietsch en la Argentina, pero los dos coincidieron en la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC), del INCAA, y tras muchos proyectos en el aire coinciden en una obra de extrema e inexorable coherencia. ¿Cómo surgió la idea, y si fue de los dos, o de cuál de los dos? Klajman: El guión de la película lo escribí hace algunos años. La idea surgió a partir de un viaje que hice con un amigo a Mar del Plata. Ojo, solo eso. La idea. "Ojalá me hubieran pasado todas las cosas que le pasan a Joaquín y David en la película". No, mi vida es más aburrida. El guión pasó por una supervisión con el dramaturgo Ricardo Monti, que me ayudó mucho a pulir la estructura y darle más identidad a los personajes. Después apareció Sebastián, con el cual somos amigos de nuestra época de estudiantes de cine en la escuela del INCAA.
A Sebastián le gustó el guión y a partir de ese momento comenzamos con la idea (delirante) de empezar a juntar plata para hacerlo de manera independiente. Cosa que después, no sucedió. Dietsch: Tuvimos mucha suerte. Ganamos un concurso del INCAA llamado “Películas Digitales” con dinero como para hacerla profesional. Con nuestro dinero y en ratos libres, la habríamos estrenado en 15 años, estresados y pobres. Estamos contentos porqué de esas tres cosas pudimos evitar la primera. ¿La cuestión era volcar experiencias personales y unirlas? Klajman: La verdad que no. Pero agradezco como un halago cuando me dicen que la historia es autobiográfica, eso significa que los personajes son verosímiles. Obvio, uno proyecta cosas de su vida. Esos amigos son un poco, en parte, como la relación que tengo con mi hermano, por ejemplo. Pero no dejan de ser elementos sueltos y proyecciones. Tampoco es que me estoy golpeando y peleando de esa manera con mi hermano todo el tiempo, básicamente porque mi hermano sabe karate. ¿Cuál es el cine que los inspira, o están en una búsqueda propia? Dietsch: El cine en general no es para mí un objeto de inspiración. Lo disfruto más como espectador. Obvio, uno ve tal película y dice: "Que bueno hacer algo así". Pero en definitiva el proceso creativo parte de otros lados, que tienen que ver con escribir cosas que, para empezar, me hacen reír a mí. Igual te nombro directores de cine que me gustan porque nos encanta hablar de cine. Acá va mi lista: Woody Allen (las primeras películas mucho más), Mel Brooks, Todd Phillips, Alex de la Iglesia, y fuera del cine Los Simpsons, Ricky Gervais, los cuentos de Roald Dahl, Quino, Caloi, Liniers... ¿Es fácil o difícil dirigir de a dos? Klajman: La verdad es que tenemos mucha afinidad humorística, nos causan gracia las mismas cosas, y pudimos construir un código durante los ensayos que después, en el rodaje, simplemente nos limitamos a reproducir. Dietsch: El proyecto tuvo un proceso tan largo, que tuvimos mucho tiempo para ensayar, para pensar las escenas… En el momento de decidir cosas concretas, los dos estábamos en la misma sintonía y salvo alguna que otra cosa, nunca tuvimos que debatir mucho. No podíamos darnos ese lujo. -¿Qué es lo que nos hace reír de nuestra propia en una pantalla? Klajman: Creo que la desgracia ajena, en su justa medida, vista con la considerable distancia, nos causa mucha gracia Quién dijo: "Tragedia más tiempo: Comedia", bueno, tenía razón. Salvo que te caigas en un pozo con chiuauas carnívoros, eso siempre va a ser trágico.
El señor que se resbala con una cáscara de banana en la calle es gracioso, no importa si se acaba de dislocar un par de vértebras en el camino. Lo que es terrible, pero acá me informan que tiene obra social, así que podemos reírnos sin culpa. Dietsch: Es una comedia de personajes medio patéticos, en momentos patéticos de sus vidas. Todos los tuvimos y los tenemos. De esos momentos salen las mejores anécdotas. Nadie quiere escuchar la anécdota divertida de un tipo ganador: no es divertida. En todo caso nos va a dar envidia. A todos nos han pasado situaciones que en su momento fueron un poco dramáticas pero con el tiempo se transforman en anécdotas divertidas. La comedia necesita personajes a los que no les vayan muy bien las cosas. Que es lo que nos pasa generalmente en la vida. ¿Planes a futuro: piensan seguir dirigiendo juntos? Klajman: Mientras Sebastián siga usando sombreros con frutas tropicales colgando no podré seguir trabajando con él. Dietsch: Obviamente, es mentira lo que dice Ionathan. A no ser que ahora a las uvas y las ciruelas se las considere tropicales. Klajman: La verdad es que con Sebastián somos grandes generadores de proyectos... que después abandonamos estrepitosamente. Ahora estamos escribiendo, cada uno, su película por separado. Dos comedias. Dietsch: Entre los muchos proyectos que tenemos, el de plantar un árbol lo desechamos por aburrido. Pero hay muchos otros, como series de TV, cortos e incluso historietas, que estoy seguro en el futuro vamos a poder concretar, “Mar del Plata” fue el primero. (esta entrevista fue publicada en forma abreviada por Télam, el 7 de noviembre