14 jun. 2012

60º CONDOR DE PLATA, PARA TODOS

Finalmente, el lunes 11, la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina entregó sus Premios Cóndor de Plata, en esta oportunidad a la producción de 2011, y el reparto fue, en términos de premios grandes, para dos películas: "Las acacias" y "El gato desaparece". La primera, producción de Pablo Giorgelli multipremiada en el exterior en especial a partir de su participación en el Festival de Cannes, se llevó dos premios, el más trascendente el destinado a mejor película, el otro el del montaje para María Astrauskas, un rubro que es clave en el lenguaje del cine. La segunda, de Carlos Sorín, se llevó cinco, el de mejor director, así como los dos dedicados a sus figuras centrales, Beatriz Spelzini y Luis Luque, música a Nicolás Sorín, compuesta en clave hermanniana (estilo Hitchcock, como el filme) y finalmente el destinado a mejor sonido (el gato caminando encima del cielorraso, guau, quien se lo puede olvidar), para el experto José Luis Díaz, un hombre varias veces premiado. Otro de los films con varios lauros fue "Aballay, el hombre sin miedo", de Fernando Spiner, que fue consagrado con los Cóndor a mejor adaptación, para el mismo director, Santiago Hadida y Javier Diment, el merecídísimo a actor de reparto para Claudio Rissi y el de fotografía, como en los mejores westerns, de Claudio Beiza. El Cóndor para actriz de reparto, también merecidísimo, fue para Verónica Llinás, por su participación en "Cerro Bayo", de Victoria Galardi En materia de revelaciones, la femenina fue Elena Roger, por su trabajo en "Un amor", de Paula Hernández, ausente con aviso ya que protagoniza la actual puesta en Nueva York de la ópera "Evita", mientras que la masculina fue la que mejor apostaba, es decir la de Esteban Lamothe, también ahora en el exterior junto a Julieta Zylberberg, por su papel en "El estudiante", de Santiago Mitre, el otro filme bien recompensado de la noche. La película de Santiago Mitre obtuvo también los premios a mejor ópera prima y mejor guión original, totalizando tres. Los rubros artísticos, es decir dirección de arte y vestuario fueron para "Juan y Eva", de Paula de Luque, en cada caso para Rodolfo Pagliere y Marcela Vilariño. En cuanto a documental la estatuilla fue a parar a manos de Fernando "Pino" Solanas por "Tierra sublevada: Oro negro", y el denominado innovación artística para "Ausente", segundo filme de Marco Berger. Mejor cortometraje, era previsible, fue elegido "Luminaris", del multipremiado Juan Pablo Zaramella, que estuvo en la prenominación de los Oscar de este año En materia de película iberoamericana la elegida fue "Balada triste de trompeta", de Alex de la Iglesia, y en cuanto a película extranjera no hablada en español ni portugués "De dioses y de hombre", del cineasta francés Xavier Beauvois. El teatro Avenida repleto como pocas veces ocurre incluso con puesta de ópera o zarzuela, todos atornillados a sus butacas hasta el último minuto, gran presencia de figuras, homenajes emocionantes, como los dedicados a Leonardo Favio, a cargo de Graciela Borges y Federico Luppi, el que tuvo como protagonista a Juan Manuel Tenuta, casi un show dentro del show el que vivieron Carlos Morelli y Rómulo Berruti por el aporte de su ciclo Función Privada al cine y a la TV local, el dedicado a la actriz Julia Sandoval y las menciones especiales a Carlos Orgambide, por sus 60 ininterrumpidos años en la profesión del cine, no obstante sus idas y venidas y su puñado de películas algunas de ellas, como Queridas amigas, premiadas con el Cóndor, y Roxana Morduchowicz, en representación del programa Escuela y medios, del Ministerio de Educación, que fue entregado nada menos que por Estela de Carlotto. Punto y aparte para el In Memoriam, esta vez con las imágenes de todos (o casi todos) los que se fueron en 2011, una tarea compleja debo confesar), acompañadas por Emilio Del Guercio, haciendo allí en vivo el "Tema de Pototo", en homenaje a Luis Alberto Spinetta, una de esa figuras que pasaron a la inmortalidad. En representación de la Asociación de Cronistas recibí de manos de la siempre concreta y entusiasta Carolina Silvestre, vicepresidenta del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, que desde siempre, pero hoy màs que nunca, respalda a la entidad y a sus premios, una plaqueta por la conmemoración redonda de los 70 años de su fundación en 1942. Tras las palabras del que suscribe (ver aparte) Liliana Mazure presidenta del Incaa hizo su aporte convalidando la tarea que viene haciendo Cronistas hace siete décadas, y reafirmando la idea de que el cine es desde 2003 política de estado en la Argentina. La conducción de Gabriela Radice (siempre espléndida y ahora más que nunca), al igual que Pablo Marcovsky (del staff de CN23), dieron realce a una puesta en escena de leds que iluminó todo el tiempo la platea y la emisión en vivo. Capítulo especial para el esfuerzo de CN23, con cámaras por docena, buena predisposición incluso en momentos donde la tensión es moneeda corriente, y hasta una grúa que permitió ver el escenario como nunca antes en una transmisión de los Cóndor. El programa-revista de mano es toda una pieza de colección, porque además de varias notas de carácter histórico por la conmemoración y que enriquecen su contenido, incluye el racconto completo de todos los premios que le entidad viene entregando desde 1942, cuando lo hizo a "La guerra gaucha", de Lucas Demare. Gráfica renovada, un show que emitido por CN23 en directo recorrió el cine de 2011 y algo de la historia en dos horas y medias exactas, oportunas apariciones de Willy Lemos cual drag queen, diva del cine nacional entrometida y oportunamente sacada de cuadro (llego en una limusina) y, una vez concluida la gala, fiesta a 100 metros nada menos que en el Palacio Barolo (un lugar perfecto para festejar pasado y presente con escenografía histórica, justo enfrente del edificio donde en su sótano, hace 70 años, un grupo de periodistas de renombre dio nacimiento a la entidad. Bandejas, quesos, chocolates y hasta whisky importado (como publicó Paraná Sendros en Ambito Financiero) marca Juancito Caminador (jajajajaja) y bailarines de tango, engalaron una noche memorable por donde se la mire. La prensa local, tanto diarios, canales de TV, radios e internet, dieron amplia cobertura al acontecimiento, igual que las redes sociales, demostrando que los Premios Cóndor alcanzan la mejor altura de vuelo de su historia de idas y venidas. Gracias a la gente de Cronistas que ayudó en toda esta aventura, y al equipo aportado por el Incaa, una troupe encabezada por Leonel Curia (después de esto podria postularse para el Cirque du Soleil), que se deslomaron como nunca antes. Un fuerte abrazo para todos y todas. Los resultados están a la vista. Era hora, que se repita. EL DISCURSO En 1942, un grupo de críticos de cine decidieron juntarse para crear una entidad que los identificara. El Cine Argentino iba camino a consagrarse del Río Bravo hacia el sur, una geografía tan vasta como la de América latina, con sus gestas, sus historias, sus nombres y apellidos, sus triunfos y sus fracasos, sus alegrías y sus tristezas, pero por sobre todo con su deseo de alcanzar la libertad. Y la cultura en su más amplia acepción, la de todos los países de habla hispana, pudo encontrar su destino en la gente, en los creadores y en sus críticos. La crítica ayudó a que la gente sintiera como propio el mejor cine. Si hay algo que si tenemos en claro es que con nuestro logro de haber reunido a tanta gente que ama a su profesión, no solo conseguimos premiar en 60 oportunidades a quienes también aman a su profesión como lo son los hombres y mujeres que construyen el Cine Nacional, sino además luchar por darle trascendencia internacional, en especial al recuperar la idea del Festival de Mar del Plata en 1959. Aquel año, el Cine Argentino intentaba dar una vuelta de página a un golpe institucional que había dejado en fuera de juego a muchos artistas, condenados a abandonar ideas más comprometidas, y encontrar una nueva manera de contar nuestras propias inquietudes de cara al futuro incierto. Pero como la política seguía enfrentando a dioses con demonios, aquella esperanza se diluyó sin llegar a el dar paso a nuevos creadores, y así a la vuelta a la oscuridad profunda se generó una nueva respuesta, que fue la de intentar liberar aquello que se reprimía en las pantallas. Los Cronistas trataron de vencer esas limitaciones. En 1973 la democracia volvió a refundar el cine argentino, y en ese nuevo intento convivió el cine de sentimientos y el de los testimonios, que buscó en el pasado hechos claves que volvían a poner en la mira a las instituciones del poder que minaron las esperanzas de libertad a nuestros abuelos y a nuestros padres, y finalmente a nosotros mismos. La primavera setentista terminó. Vuelto el silencio, esta vez el del más profundo de los abismos al que fuimos sometidos, no quedó más remedio que decir que no habríamos de convalidar a un cine perseguido y censurado, prohibido y condenado, incluso arriesgando que con tal decisión habría justos merecedores de lauros que no serían reconocidos, más allá de que la historia, es decir la memoria, como ocurre siempre, habría de volver a poner las cosas en su lugar. Y después de la postergación y el dolor, de tantas latas con películas manchadas con sangre, sobrevino un nuevo capítulo de la historia, en el que la decisión colectiva está puesta en que nunca más se repetiría aquella infelicidad que nos hizo repensar el sentido de la vida. La Argentina había tomado una decisión, su cine la acompañaba en este retorno a la libertad y la Asociación de Cronistas volvió a recuperar su espíritu de reconocimiento al talento, a la creatividad, a la audacia, a los consagrados y a los jóvenes emprendedores que tanta falta le hacen a un país para renovarse y crecer plenamente, en el que todo está por hacerse. El Cine Argentino, como la Argentina toda, celebrará el 25 de mayo de 2013, su década más prodigiosa y productiva, de crecimiento como nunca antes se vivió, en la que se incorporaron a su lista de creadores más sólidos el grupo más vasto de jóvenes que nunca antes se había sumado, logrando con sus trabajos los más importantes premios, consolidando la marca país en todas las pantallas del mundo. En esta tarea hay mucha gente comprometida, obviamente los mismos creadores, pero también de un Estado que impulsa políticas de crecimiento que vienen dando la posibilidad de crecer en lo conocido y de actualizar la idea del audiovisual como un todo más amplio, cuya larga transición estamos empezando a transitar. Cronistas nació hace 70 años, pero vuelve a nacer cada vez que entrega sus premios a los auténticos creadores de todo esto, nuestra razón de ser. Nuestro reconocimiento a todos aquellos que en los años oscuros no pudimos premiar y hubieran merecido serlo, nuestro reconocimiento a todos, premiados o no a lo largo de esos 70 años que hoy también conmemoramos, al apoyo cada vez más entusiasta del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, a la gente del equipo que nos ayudo en todo esto, y nuestro abrazo emocionado a todos los que conforman este gran universo que es el Cine Nacional. Como dijo alguna vez Eduardo Galeano “disfruten esta noche como si fuese la última y el amanecer del nuevo día como si fuese el primero”. Gracias y hasta el 10 de junio de 2013. TODOS LOS PREMIOS DEL 2011 MEJOR PELÍCULA: LAS ACACIAS (PABLO GIORGELLI) MEJOR DIRECTOR: CARLOS SORIN (EL GATO DESAPARECE) MEJOR ACTOR: LUIS LUQUE (EL GATO DESAPARECE) MEJOR ACTRIZ: BEATRIZ SPELZINI (EL GATO DESAPARECE) MEJOR ACTOR DE REPARTO: CLAUDIO RISSI (ABALLAY, EL HOMBRE SIN MIEDO) MEJOR ACTRIZ DE REPARTO: VERONICA LLINAS (CERRO BAYO) REVELACIÓN MASCULINA: ESTEBAN LAMOTHE (EL ESTUDIANTE) REVELACIÓN FEMENINA: ELENA ROGER (UN AMOR) MEJOR DOCUMENTAL: TIERRA SUBLEVADA 2: ORO NEGRO (DE FERNANDO PINO SOLANAS) INNOVACIÓN ARTÍSTICA: AUSENTE (MARCO BERGER) MEJOR OPERA PRIMA: EL ESTUDIANTE (SANTIAGO MITRE) MEJOR GUIÓN ORIGINAL: EL ESTUDIANTE (SANTIAGO MITRE) MEJOR GUIÓN ADAPTADO: ABALLAY, EL HOMBRE SIN MIEDO (FERNANDO SPINER, JAVIER DIMENT, SANTIAGO HADIDA, ADAPTACIÓN DEL CUENTO HOMÓNIMO DE ANTONIO DI BENEDETTO) MEJOR FOTOGRAFÍA: ABALLAY, EL HOMBRE SIN MIEDO (CLAUDIO BEIZA) MEJOR MONTAJE: LAS ACACIAS (MARIA ASTRAUSKAS) MEJOR DIRECCIÓN DE ARTE: JUAN Y EVA (RODOLFO PAGLIERE) MEJOR MÚSICA ORIGINAL: EL GATO DESAPARECE (NICOLAS SORIN) MEJOR SONIDO: EL GATO DESAPARECE (JOSÉ LUIS DÍAZ) MEJOR VESTUARIO: JUAN Y EVA (MARCELA VILARIÑO) MEJOR CORTOMETRAJE: LUMINARIS (JUAN PABLO ZARAMELLA) MEJOR PELÍCULA IBEROAMERICANA: BALADA TRISTE DE TROMPETA, DE ALEX DE LA IGLESIA. ESPAÑA MEJOR PELÍCULA DE HABLA NO HISPANA: DE DIOSES Y HOMBRES (DES HOMMES ET DES DIEUX, DE XAVIER BEAUVOIS. FRANCIA)

3 jun. 2012

"ABRIR PUERTAS Y VENTANAS", FINALMENTE EL POST NUEVO CINE ARGENTINO

El cine nacional post nuevo cine argentino comienza a asomar jóvenes miradas, esta vez la de Milagros Mumenthaler que presentó esta semana la película con la que logró reconocimientos en diferentes festivales como Locarno, Guadalajara y Mar del Plata. Sin embargo, el filme de Mumenthaler no es de los que aprovechan la estética de la independencia para sacar partido sino, por suerte, una elaborada reflexión a propósito de lo que fue y no fue, de lo que es y no es y, hasta de lo que será más allá de un final donde la desolación parece invadir la pantalla y dejar huella. Las puertas y ventanas se abren para salir por ellas o para dejar entrar el aire fresco, cuando el lugar estuvo mucho tiempo encerrado y empieza a mezclar olores a rancio de lo que allí quedó, ya sea de cortinas, ropa de cama y muebles, y hasta el sonido de un viejo artefacto que conserva la música de otro tiempo. A partir de una idea que mucho tiene que ver con esta definición de lo que es “abrir”, Mumenthaler elabora una historia de mujeres: tres hermanas jóvenes, poco más que adolescentes, que intentan resolver qué hacer con la herencia recibida de su abuela y sus propias vidas. Es evidente que hay en la directora una clara referencia al cine de Lucrecia Martel (en especial a “La ciénaga”, pero también “La niña santa” y hasta “La mujer sin cabeza”), donde no interesan las pistas que puedan ayudar a desentrañar la angustia de las protagonistas sino las circunstancias que las unen en un mismo lugar. El adiós a la casa paterna, o a la de la abuela como en este caso que la suple, tiene un significado trascendente en la vida, marca un antes y un después, un camino de regreso que nunca más se recorrerá porque incluso tiene algo de inexorable evanescencia que lo convierte casi de golpe en mítico, en leyenda de lo que ya no es. Es precisamente esa angustia no exhibida la que Mumenthaler trabaja puntillosamente, incluso con un manejo de la parsimonia y del silencio sobresaliente, en el que mucho tiene que ver el compromiso emocional de las actrices con sus personajes. La cámara de la cineasta sigue a cada una de esta mujeres cuerpo a cuerpo, casi en silencio, a la espera de descubrir en cada gesto, una pista de sus verdades, de lo que sienten en ese momento que las trasciende. Es ineludible pensar qué le ocurrirá a cada una de estas chicas después de que la casa ya no sea de ellas, y de alguna manera esa es una duda que queda manifiesta en el final casi impredecible, abrupto si se quiere. Hay en “Abrir puertas y ventanas” un casting perfecto, el que conforman María Canale, Martina Juncadella y Ailin Salas, las hermanas Tauss, que logran coherencia siendo un grupo heterogéneo de mujeres jóvenes, de distintos rasgos pero con algo intrínseco ofrecido por el guión que las une. De igual manera es perfecta la elección para el detrás de cámara, donde sobresalen los trabajos de dirección de fotografía, a cargo de Martín Frías, y en especial de edición, de Gion-Reto Killias, en una auténtica casa que es evidente no necesitó más que unos retoques para convertirse en esa tan singular, donde todo es decadencia.